experienceexpressexploreliveshare
vitanovis is more than an idea--it is an experience


Maricarmen’s historias

 

, ES
professional

Hola, me llamo MªCarmen y en estos momentos tengo 17 años.

La verdad es que quizá la historia de mi vida no es demasiado impresionante pero espero que pueda bendecir a alguno de vosotros.

Nací en una familia que yo calificaría como cristiana de boquilla: ellos decían ser creyentes, pero solo se acordaban de Dios en ocasiones contadas, cuando las cosas les iban mal y cuando no podían seguir por si mismos.

Desde que era muy pequeña, debido a que mis padres tenían que trabajar durante todo el día, yo vivía con mi abuela materna, que aunque la quería mucho, me inculcó unas ideas que quizá no eran las verdaderas. Su pánico a la muerte y su relación con algunos temas relacionados con lo oculto, como curanderas...

En general, crecí pensando que si Dios existía era un tirano acomodado en su gloria y que solo se acercaba a los humanos para hacerles daño y castigarles cuando no cumplían con las normas que Él mismo había diseñado.

Y crecí, pero mi padre cuando yo tenia unos 11 años empezó a comportarse de una manera distinta. Explicaba que algo había cambiado en su vida, pero nadie le comprendía, difícilmente alcanzaban a imaginar la magnitud de su cambio.

Y empecé a asistir a una iglesia (mi padre me obligaba a ir), y la verdad es que para mi Dios pasó de ser solo un tirano, a ser algo que se tenía que hacer por obligación, que además no me llenaba ni me daba nada.

Oía pero no escuchaba.

El tiempo pasó, y cuando tenia 13 años, y de una manera inesperada, mi abuela, la persona con la que había compartido más tiempo y más experiencias en toda mi vida cayó enferma.

Mi única esperanza era pedirle a aquel Dios si podía hacer algo por mí, y no quitar de mi lado a la persona que más quería de todo el mundo.

Pero Él no lo hizo. Mi abuela murió de cáncer unas semanas después.

Quizá fue uno de los momentos más duros de toda mi vida, y me rebelé contra Dios. Para mi él no existía, y si lo hacia no quería que se acercase a mi. Le había pedido la cosa más importante de toda mi vida y Él me lo había negado.

Me rebelé contra todo.

Mi mundo pasó de ser un mal de lagrimas a un abismo de odio.

Me convertí en una persona con un carácter arisco y solitario, que no me permitía relacionarme con nadie, a la vez que ese odio hacia el Creador continuaba creciendo.

Pero unos meses después por alguna extraña razón (el Jefe lo quiso así) fui a unas conferencias y allí escuché un mensaje diferente al que yo creía anteriormente:

Un Dios que después de haberme creado, dándome vida, y viendo como yo había vivido de espaldas a Él, envió a su único Hijo Jesucristo, que sin merecerlo, pagó por lo que mi vida merecía, y con su muerte me salvó y me dio vida, y una vida diferente llena de esperanza.

Aquello para mi fue un golpe muy duro, Dios nos quería hasta ese punto. Yo quería ese amor que Él me entregaba.

Y volví a casa con unas ganas increíbles de explicar a los demás lo que el Señor había echo en mi vida me había devuelto la razón y la esperanza que siempre había deseado.

Pero poco a poco esa ilusión se fue perdiendo. La gente no me aceptaba tal y como era...

Desde muy pequeña me había sentido rechazada por ser gordita y la gente empezó a insultarme por mi físico.

Después de estar mucho tiempo escuchando las opiniones que ellos tenían de mi pues pensé tenían razón, y que yo debía poner un remedio a todo aquello. Además el Señor no me podía ayudar en aquella situación, era algo entre yo y mis kilos...

Pero como no tenia fuerza de voluntad para dejar de comer, empecé poco a poco a vomitar, primero solo cuando comía dulces , luego en los desayunos, en las meriendas y al cabo de seis o siete meses en todas las comidas.

Mi vida giraba entorno de aquello, dependía de ello, lo necesitaba para seguir adelante, debía hacerlo.

Pero yo sabia que ese no era mi camino y me sentía muy culpable por todo lo que el Señor me había dado y estaba desperdiciando, así que pensé que quizá, por mi culpa, Él hacia tiempo que se había alejado de mi.

Esa culpabilidad era tan grande que no podía seguir, yo misma veía como aquello estaba acabando conmigo, tanto físicamente, como psíquicamente. Todo lo que yo sentía era dolor y desprecio.

Después de tres años viendo como mi familia sufría y como yo no podía solucionar mi problema pedí ayuda.

Le explique a una persona lo que yo estaba viviendo y creo que aunque me ayudó de diversas maneras, me recordó que el Señor nunca se había alejado de mí, al contrario, el estaba conmigo y me protegía cada vez que yo iba al lavabo, Él se arrodillaba y lloraba cuando veía lo que yo estaba haciendo.

Así que le pedí a Él que me ayudara, que se quedara allí, y lo hizo.

Comprendí que Él nunca se aleja de nosotros, nosotros nos apartamos de su lado.

Después de cuatro años enferma, me recuperé definitivamente.

Gracias a Dios puedo decir que ahora tengo Esperanza.

Se que allí donde vaya puedo vivir confiadamente porque Él está conmigo.

No me dejó incluso cuando yo me alejé, y sé que tampoco lo hará ahora.

Sé que tiene preparadas grandes cosas para mi vida y para las personas que me rodean, para mi madre que no es creyente, para mis amigos...

Tengo la Esperanza de que Él controla mi vida, y no puedo llegar a imaginar el grandioso Amor que me entrega.

¿Aliste para saber más sobre conectar con el Dios?