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Mi nombre es Jose Luís, tengo 39 años. Desde muy joven empecé a consumir drogas. Empecé por curiosidad hasta que me enganché a ellas. Usaba las drogas porque no me gustaba tal como era. Con ellas mi personalidad cambiaba y creía que era mejor que los demás.
Estuve enganchado varios años a la heroina, la droga más fuerte. Me vida empezó a ser un fracaso; fracasé en mis estudios, más adalente fracasó mi relación de pareja, también fracasé como padre, pues perdí la custodia de mi hija.
Me quedé solo, vacío, y desolado, ya nada tenía sentido para mi. Ya no me apetecía seguir viviendo. Ante esta situación me llevaron a un centro de rehabilitación para toxicómanos. Me hablaron de Jesucristo, de su amor y compasión por las personas como yo. Me presentaron a un Dios vivo y real en la época en que vivimos, un Dios que te ama profundamente y está deseando ser tu amigo. Empecé a hablar con él. Le dije que si era real quería que me sacara de ese infierno en que vivía.
El me escuchó y no sólo me ha sacado de ese mundo de drogas, sino que me ha dado una nueva vida. Ha llenado el vacío que había en mi corazón y me ha devuelto la ilusión de vivir. Llevo ocho años sin consumir ningún tipo de drogas, y amo a Jesucristo porque El me amó primero.
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