|
¡ Hola a todos !
Soy Eunice, tengo 21 años y vivo en un pueblo de Madrid.
El mejor regalo que he recibido ha sido a través de mis papis. Me dieron la oportunidad de conocer a Dios y de amarle, gracias al amor que ellos me han dado.
Nací en un hogar cristiano y desde muy pequeña mis padres me enseñaron a agradecerle todo lo que tenía, a obedecerle y también a pedirle perdón cuando hacia algo que no estaba bien. Escuche mucho sobre Jesús, su hijo amado quien vino a este mundo para cargar con nuestra maldad y desobediencia, muriendo en la cruz.
¿ Sabéis ? Solo tenía 7 añitos, cuando comprendí que ese Dios del que hablaba la Biblia, ese Dios al cual yo oraba, ese Dios del cual tanto oía hablar, ¡ me quería de verdad ! A mi me fascinó que alguien me quisiera tanto y si era tan bueno... ¿ por qué no dejar mi vida en sus manos ?Así que una noche decidí decirle a Dios, que creía en Él y que quería que el fuera mi Señor. Le pedí que me perdonara por mi pecado y le di las gracias por Jesús, quien dio su vida por mí, para que pudiera ser salva. Dios promete en su palabra, que todo aquel que en Él cree tiene vida eterna junto a Él.
Un versículo de la Biblia que siempre he llevado conmigo está en Hebreos 13:5 "No te dejaré, ni te desampararé". Así que desde ese día, empecé a andar el camino de la vida sabiendo que mi vida era suya y que El nunca me dejaría, porque Dios es fiel y justo.
Es cierto que he tenido momentos malos, momentos buenos, momentos en los que le he fallado, momentos en los que parecía que Dios no me escuchaba, pero Dios nunca me ha fallado ¡ NUNCA !
Confío en Él, cada día que pasa le amo más y aunque la vida no es fácil...mi esperanza está puesta en Jesús y ¡Nadie! puede separarme de su lado.
Yo tuve esa oportunidad de conocer del amor de Dios. Hoy...tu tienes esa oportunidad..,¡ no la desaproveches ! Tienes que elegir... o vivir mirándole a Él o dándole la espalda. ¡ Tu decides ! Ojala que escojas la primera...¡ Dios te ama, y quiere ayudarte en tu vida; pero aborrece la maldad del hombre, aunque nos ama a ti y a mi siendo pecadores. Por ello necesitamos su perdón y nuestra decisión de dejar ese camino que conduce a la perdición, para seguirle a Él !
|