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La historia de Rebekah Naylor

“Aunque el futuro es desconocido, no es de ninguna manera inseguro o amenazador.

Puedo decir con el salmista que en ninguna parte puedo estar fuera de Su presencia.

Aún en los extremos del mar, allí Su mano me conduce y Su diestra me sostiene”

 

Dr. Rebekah Naylor

La imagen que colgaba sobre la puerta me recordaba a alguien, al administrador del Hospital Bautista de Bangalore, en el sur de la India. Un pequeño grupo de empleados gritaban consigna. El sindicato había convencido al gobierno de que el hospital era una fábrica imputable de cargos criminales por violar la ley de Industrias. Reiteradamente habían amenazado con huelgas, pero el hospital funcionaba normalmente, el número de pacientes se mantenía, los costos se había reducido, no había violencia y la meta de reducir la plantilla se había conseguido.

Un día el abogado dijo: "Debe haber una cierta Presencia divina en vuestro hospital". Y ciertamente la hay. Y experimentar esa misma divina Presencia día a día en mi propia vida, es lo que el cristianismo significa para mi.

Era una niña pequeña cuando por primera vez comprendí mi pecado y mi desobediencia a Dios. Comprendí en términos sencillos que Dios me amaba como persona y que perdonaba los pecados por medio de la muerte de Jesús en la cruz. Así comenzó a crecer el gozo de conocer la realidad de Su Presencia en mi vida, y aún recuerdo la emoción y el deseo de compartir con otros lo que me había ocurrido.

En los años siguientes comprendí que Dios tenía un plan especial y una tarea para mi en las misiones médicas en un lejano rincón del mundo. El confiar en Él y obedecer Su dirección, me condujo a oportunidades educacionales excelentes junto a relaciones personales y eclesiásticas que me prepararon para el futuro servicio

Desde 1974 he trabajado como cirujana en la India. A mi llegada, el hospital era nuevo, pequeño y su personal era formado principalmente por misioneros. Hoy ha duplicado su número de camas y por 15 años yo he sido la única misionera en el personal. Se han iniciado muchos programas educacionales incluyendo una guardería infantil. Además del cuidado de los pacientes, mis tareas incluyen la administración y la enseñanza. Muy a menudo me enfrentado a tareas y exigencias para las cuales no me sentía preparada, pero siempre la presencia de Jesús proveyó la aptitud, la confianza y la dirección.

A nivel personal ha habido desafíos. Mujer soltera, lejos del hogar, viviendo en medio de una cultura ajena, ha provocado sentimientos de soledad. La enfermedad y la muerte en mi familia en los Estados Unidos cuando estoy tan lejos de ellos, me han producido dolor y pena. Incertidumbres, incluso la negación de solicitudes de visas y permisos, han producido inseguridad por el futuro. Pero la Presencia de Jesús, Su naturaleza invariable, Su amor y Su cuidado dieron respuesta a todas y cada una de las dificultades.

Aunque el futuro es desconocido, no es de ninguna manera inseguro o amenazador.Puedo decir con el salmista que en ninguna parte puedo estar fuera de Su presencia. Aún en los extremos del mar, allí Su mano me conduce y Su diestra me sostiene