|
Las eliminatorias de velocidad en patines de los Juegos Olímpicos de
Invierno de 1994 en Lillehammer, Noruega, son para mi un recuerdo
realmente doloroso. Muy poco después de comenzar la carrera, me salí
de la pista, caí al hielo y me estrellé contra la barrera.
Fue un momento terrible en mi carrera, especialmente cuando sabía
que millones de personas lo estaban viendo por la TV. Me costó varios
meses antes de que pudiera volver a patinar y durante ese tiempo me
preguntaba por qué esto tenía que haberme pasado a mi.
Antes de los Juegos, todo había ido bien, pero ahora comienzo a ver
que no solamente yo, sin también varios otros atletas notables parecían
no estar felices. Así que comencé a buscar respuestas. Conocí a una
persona que me explicó quién es Jesúscómo podía Él dar respuesta a
mis preguntas y cómo podía yo conocerlo personalmente. No mucho después,
le pedí a Jesús que fuera lo principal en mi vida.
Entregar mi vida a Dios fue algo difícil pues eso significaba entregarle
el control de mi vida. Toda nuestra sociedad está engranada para tener
más y yo también soy de esa manera. Estoy tercamente decidido a conseguir
más siendo más agresivo. Pero me di cuenta de que mientras más lo intentaba,
menos feliz me sentía; aprendí que la vida es mejor cuando le dejas todo a
Dios, y ahora se que no importa lo que yo haga, siempre soy amado y todas
las cosas irán bien.
Hay ahora paz en mi vida y se que Jesús forma parte de todo lo que hago,
en o fuera del hielo. Mi enfoque ha cambiado sabiendo que ya no tengo que
preocuparme de los resultados. Realmente todo se vuelve muy sencillo. Me
entreno y técnicamente se lo que tengo que hacer. Entonces salgo y patino
lo mejor que puedo y dejo el resto a Dios.
Esa fue la actitud que me acompañó a los Juegos de Invierno de 1998 en
Nagano, Japón. Sabía que sin importar lo bien que lo hiciera, Jesús
estaría allí acompañándome. Esta vez patiné bien y conseguí la medalla
de oro en la carrera de 500 metros. Aunque fue una gran victoria, se
que es mi relación con Jesús lo que me da un significado real. Él me
ama, trae gozo a mi vida y me da paz. Con Él, mi vida es totalmente
realizada.
Tomado de Power
to Change
|