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[Desmond Tutu]

"... somos los instrumentos de la paz de Dios. Vayamos en el poder del Espíritu Santo a trabajar por la justicia de Dios, por la paz de Dios, por el amor de Dios y la reconciliación”
Nuestra colaboración con Dios

Mis amigos, eso es lo que Dios ha conseguido en Jesucristo, y en esto se nos concede una parte—en este ministerio de reconciliación. La iglesia debe ser una perdonadora fraternidad de los ya perdonados; debe ser la koinonia reconciliadora de los ya reconciliados. De esta manera es las primicias del Reino y se hace un verbum visible, una especie de ayuda audiovisual a favor del mundo. Ella muestra lo que debe ser la sociedad humana según la intención de Dios.

Algunos podrán pensar que la reconciliación es una opción blanda o fácil. Pero miren lo que le costó a Dios. La verdadera reconciliación no quiere decir que gritemos "’Paz, paz’, cuando no hay paz". No, la verdadera reconciliación acontece cuando confrontamos a las gentes con las demandas de justicia, paz, compasión y cuidado del evangelio de Jesucristo. Significa tomar partido a favor de los débiles y los maltratados, de los que carecen de voz. No podemos mantenernos neutrales en situaciones de injusticia, opresión y explotación.

Hay que tener cuidado al proclamar que eres un ministro de la reconciliación. Asegúrate de saber en lo que te involucras, porque la reconciliación implica sufrimiento y hasta la muerte. La reconciliación no se produce lejos de la cruz. Un cristiano que no sufre por causa del Reino no puede ser un cristiano. Estas son palabras de Jesús: "Si no tomas tu cruz y me sigues, no puedes ser mi discípulo." Y lo dice muy categóricamente. Una iglesia que no sufre por causa de Cristo y el evangelio, no puede ser la iglesia de Jesucristo.

Como cristianos, no podemos sentarnos indefensos retorciéndonos las manos. No somos impotentes. Podemos obrar poderosamente por la justicia, la paz y la reconciliación. Después de todo, somos los instrumentos de la paz de Dios. Vayamos en el poder del Espíritu Santo a trabajar por la justicia de Dios, por la paz de Dios, por el amor de Dios y la reconciliación. Si somos fieles a nuestra vocación para ser embajadores de Cristo, debemos ayudar a que se haga realidad esa visión maravillosa contenida en Apocalipsis:

Después de esto, miré y vi una gran multitud de todas las naciones, razas, lenguas y pueblos. Estaban en pie delante del trono del Cordero, y eran tantos que nadie podía contarlos. Iban vestidos de blanco y llevaban palmas en las manos. Todos gritaban con fuerte voz: "¡La salvación se debe a nuestro Dios que está sentado en el trono y al Cordero." Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron hasta tocar el suelo con la frente, y adoraron a Dios diciendo:"¡Amén!La alabanza, la gloria, la sabiduría, la gratitud, el honor, el poder y la fuerza sean dados a nuestro Dios por todos los siglos. ¡Amén!"
—Revelation 7:9-12

—from “Allies with God,” (adapted from an address given to the Synod in Port Elizabeth, 1981), from The Book of Jesus © Calvin Miller (New York: Simon and Schuster, 1996)

¿Qué dice Jesús sobre lapaz?