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Cristo es mi Salvador. Él es mi vida. Él es todo para mi en tierra y cielo. En cierta ocasión viajando por una región arenosa, me sentí cansado y sediento. Parado sobre un montículo miraba alrededor buscando agua. LA vista de un lago en la distancia me dio alegría, pues esperaba poder aplacar mi sed. Anduve hacia el mismo durante mucho tiempo, pero nunca podía llegar a él. Después me di cuenta que era un espejismo, una mera apariencia de agua causada por la refracción de los rayos solares. En realidad no había ninguna agua. De manera semejante yo me movía por el mundo en busca del agua de vida. LA cosas de este mundo—riqueza, posición social, honores y lujo—parecían un lago bebiendo de cuyas aguas esperaba aplacar mi sed espiritual. Pero no pude encontrar ni una gota de agua para aplacar la sed de mi corazón. Estaba muriendo de sed. Cuando mis ojos espirituales fueron abiertos, vi los ríos de agua viva manando de su costado perforado. Bebí de ella y me sentí satisfecho. Ya no tenía sed. Desde entonces siempre he bebido de esa agua de vida y nunca más he estado sediento en el desierto de este mundo. Mi corazón está lleno de alabanza.
Christ
is my Saviour, from B.H. Streeter and A.J. Apasamy, The
Sadhu, in The Book of Jesus, © Calvin Miller (New
York: Simon and Schuster, 1996)
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