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C.S. Lewis dijo en una ocasión que los milagros son el corazón del cristianismo. Pero mientras ellos pueden reposan en él, les resulta mucho más difícil penetrar en la materia gris de la mente del siglo XX.Desafortunadamente, los milagros son una parte tan sustancial de la fe Judeo-Cristiana que no es posible dudar de ellos y al mismo tiempo profesar la fe creada por ellos. ¿La fe es creada por los milagros? Exactamente. Es el milagro del Mar Rojo abriéndose en el Éxodo sobre el que se basa la fe judía. El ritual del Seder es la celebración de la última de las plagas con las que dios convenció a Faraón para que dejara salir a Su pueblo.
En el Nuevo Testamento, la Resurrección es ese milagro central sobre el cual se funda la fe cristiana. El apóstol Pablo dijo que sin creer en el milagro de la Resurrección la fe era imposible. Pero todavía para los rígidos lógicos de nuestros días, los milagros son monstruosidades científicas. La ciencia nos ha hecho tan maravillosos técnicos que ya no estamos tan abiertos a los milagros como lo estaban nuestros antecesores. Nos hemos pintado en una esquina empírica y nos hemos convertido en las víctimas del monstruo científico que hemos creado.
En las Escrituras, los milagros nunca son infracciones sin propósito y caprichosas de las leyes naturales. No son violaciones del orden cósmico ni son actos de Dios que niegan sus propias leyes naturales. Los milagros ocurren cuando Dios pone a un lado las leyes naturales; y cuando lo hace es para decir a aquellos que se encuentran con el milagro, que la gente le importa más que la mera observancia de las leyes naturales. Cuando Dios dividió el Mar Rojo no lo hizo para deslumbrar a los egipcios, sino para decirle a Faraón: "Me interesan más las vidas de los pobres israelitas atrapados que las leyes de gravitación y flotabilidad. Por tanto hago que las aguas del Mar Rojo se comporten de esa manera para demostrar cuánto me importa Israel".
De manera semejante, cuando Jesús alimentó a los cinco mil, el milagro pasa por encima de la ley natural que establece que la materia ni se crea ni se destruye. Aquí la materia es creada; Jesús no multiplica los panes para asombrar a los campesinos judíos, sino para demostrar cuánto se preocupa Dios por los pobres, los hambrientos y los desposeídos.
Quizás deba decir una última cosa acerca de los milagros. Existen para que Dios pueda ser liberado de la prisión que se impuso en el sistema de leyes cósmicas que estableció. Cuando Dios realiza un milagro, está diciendo: “En el mundo natural, soy libre de actuar como Yo quiera”. Él demostró a todos aquellos en el Mar Rojo que podía obrar por encima de las leyes que Él mismo había hecho. Al andar sobre las aguas, Jesús demostró que verdaderamente era el Hijo de Dios. Pudo realizar un milagro par demostrar que era ios y no un prisionero del sistema natural del cual Él también se había hecho cargo.
Los milagros son los actos que establecen las creencias centrales del tradición judeo-cristiana. Ellos crean la fe.
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