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El percusionista de Caedmon Call, Garett Buell y su
tropa de músicos de estudio, han producido un trabajo de cinco
estrellas del arte instrumental, mezclando estilos tales como el
jazz, la samba, música electrónica y también la celta. Buell saca su
inspiración del Salmo 150, invitando a sus oyentes a alabar a Dios
por medio de una insondable colección de instrumentos magistralmente
organizados.
Cada canción e una experiencia totalmente diferente. "Bitter/sweet"
("Amargo/dulce") comienza con un "amargor" que se desvanece en una
odisea de "dulce" ambiente de jazz. "Amorphous" le lleva a las calles
de Brasil con su espinazo de samba latina, mientras que "Groove
Mantra" resulta del batir de los tambores y los suaves sinuosidades
del piano, manteniendo simultáneamente la vibración de un jazz
ácidoevidenciado por el muestreo electrónico y el estribillo de la
guitarra bajo. "Lizinco" aterriza en algún lugar en las afueras del
género "trip-hop" con sus enormes y reverberantes "doumbeks", grandes
tambores udu y devaneos celtas. Esta no es únicamente música de
fondoes una música rica y meticulosa que te absorbe y te hace pensar
en la seriedad de la vida y de las muchas maravillas del concepto
de música en general.
Kirby Trapolino
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Buell es mejor conocido como el percusionista de la banda de rock
folclórico Caedmon's Call, donde sus actuaciones añaden un elemento
importante y distintivo al sonido de la banda. En los últimos cinco
años, Caedmon's Call ha vendido casi medio millón de discos y el más
reciente de ellos, 40 Acres, entró en el cartel de los 100 mejores
debutando en el puesto 77.Y a pesar de que realizan más de cien
conciertos por año, el enérgico Buell no se siente aún harto de ello.
"Me gusta la gente, me gusta la
música, me gusta viajar, me gusta todo en la banda", dice Buell,
"pero mi apetito de lo que quiero hacer con la música y los
objetivos que persigo, todavía no se satisfacen con ello".
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En 1998, las ideas de lo que llegaría a ser Foreign Mission, comenzaron a
formarse en la mente de Buell."Esto como que salió de la nada",
dice Buell, "Nunca pensé poder hacer esto y entonces, durante el
pasado año, me he sentido inspirado para comenzar a reunir algunas
cosas".
Al principio temió no contar con los recursos financieros y musicales
necesarios para sacarlo adelante, pero pronto encontró apoyo en la firma
discográfica independiente Grassroots Music, la cual ha hecho de Foreign
Mission su proyecto inaugural. También ganó confianza de sus amigos
músicos ansiosos de participar. "Y tan pronto como decidí que realmente
deseaba hacerlo, Dios abrió la puerta", dice Buel
En el verano de 1999, Buell comenzó a hacer planes y a reunir a
músicos amigos para participar en el álbum. En lugar de acudir a los
compañeros de Caedmon's Call, con quienes tocaba siempre, reclutó
músicos con mayor experiencia en jazz y música experimental. "Sabía
que para la clase de proyecto que deseaba hacer, tenía que tener una
instrumentación peculiar, no como una banda de jazz normal", dice
Buell, "He encontrado muchos amigos con los que he compartido mi
vida, con los que he hecho música y que me han inspirado"., dice.
Tres de esos músicos han participado en Foreign Mission, aportando su
singular talento y perspectiva.
Trip Wamsley (bajo), antiguo compañero de habitación de Buell,
añadió la flexibilidad y empuje de su bajo en las canciones,
especialmente "Bitter/Sweet." Músico a plena dedicación, Wamsley ha
viajado extensamente con sus actuaciones de bajo solista y ha grabado
varios discos experimentales con sus propios recursos. Robert Boston
(piano), a quien Buell conoció en la universidad, expertamente
contrasta el bajo duro con melodías de jazz minimalistas, pero sin
embargo apasionantes. Boston, quien toca en actos orquestales y de
jazz, también enseña teoría musical y composición en la Universidad
de Houston. Jett Butler (guitarra), otro amigo de la universidad,
brilla en "Amorphous," con hermosos pasajes solistas de altos vuelos.
Butler, de profesión arquitecto, es un serio estudiante de la
guitarra de quien Buell dice: "su amor por la guitarra es tan
intenso que él puede hacer otras cosas, pero es evidente que mantiene
su amor por el instrumento".
Con eso prolíficos instrumentista, Foreign Mission es mucho más que
un grupo grabando nada más que un disco de tambores. El bajo, el
piano, la guitarra y la intensa percusión de Buell, cada cual con sus
voces, trabajan juntos como partes de un todo mayor. Aunque cada
instrumento fue grabado por separado en el estudio, las canciones
tienen para ellos una sensación vital distintiva, mientras que cada
músico toca su parte por separado. Buell dice: "Tenía la idea de a
dónde dirigir el disco, el cuadro general de que debía ser, así que
les di algunas pequeñas directivas de como debían tocar. Pero le dije
a todos que hicieran lo que quisieran, porque quería que todo fuera
muy espontáneo. Cuando hay una idea fresca, esa es la mejor".
El resultado ha sido un album que, por cierto, será apreciado por los
músicos. Pero mucho más importante para Buell es que también los no
músicos lo disfruten. "No quiero hacer un álbum para percusionistas
y músicos", dice Buell, "Me gustaría que los músicos lo disfruten,
pero quiero que todo el mundo pueda disfrutarlogente a quien sólo
le gusta la música, que puedan escucharlo y encontrar algo de valor
en ella"
La experiencia que Buell ofrece al oyente promedio es ilustrada por
los efectos de sonido de la introducción del disco. Escuchamos a una
persona andando por la acera de una ciudad, qe pasa por los clubes
llenos de música, entonces una puerta que se abre, una multitud que
aclama y la música que entra intensamente. La acera de qué ciudad
concreta , el club, incluso el nombre de la banda no importan, porque
en esta edad de la cultura urbana global, la música trasciende la
geografía y proyecta, tal como Foreign Mission ofrece al oyente, el
mundo musical en una sola grabación.
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